El Iscar no pudo con un Cantalejo efectivo en un partido que, pese a la derrota, dejó buenas sensaciones por el juego mostrado en la segunda mitad.
El encuentro, que arrancó a las diez y media en lugar de las once previstas, terminó con un marcador de 2-1 adverso para los locales.

El primer tiempo fue un pulso parejo en el que ningún equipo quiso enseñar sus cartas. El Cantalejo llevó algo más el peso de la presión, y al Iscar le costó salir con claridad de esa presión visitante, aunque no por ello dejó de generar peligro.
La ocasión más clara para los locales llegó en un mano a mano de Dani, tras una buena jugada de salida superando la presión rival, que no pudo resolver. También hubo algún córner que sembró dudas en el área contraria.
El Cantalejo, por su parte, dispuso de una ocasión clara que se marchó por encima del larguero y de otra llegada en un contragolpe. Pero fue en el último minuto de la primera parte cuando encontró premio: un córner ensayado que acabó en gol y dejó el marcador 0-1 al descanso, un jarro de agua fría justo antes de irse a vestuarios.
Tras el descanso, el partido cambió de guion. El Iscar tomó las riendas y dominó de principio a fin, moviendo el balón de un lado a otro con buena circulación a un toque. Faltó pegada para traducir ese dominio en goles, pero el equipo compitió muy bien.
Sin embargo, un error de contundencia en una pérdida en el mediocampo, en plena fase de circulación, permitió al Cantalejo robar el balón y resolver la transición con un golazo que puso el 0-2.
El equipo no bajó los brazos. Tras una parada de hidratación, el Iscar salió con la presión arriba y, fruto de una gran jugada colectiva, Dani anotó el 1-2. Minutos después, Carlos tuvo otro mano a mano, pero el portero rival, que firmó un partidazo, lo resolvió sin problemas.
En los minutos finales, el Iscar presionó muy alto, ahogando la salida de balón del Cantalejo y generando alguna ocasión más, pero no llegó el empate. El partido terminó 1-2, con la sensación de que el trabajo y el juego mostrado, sobre todo en la segunda mitad, merecían más.















































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