Victoria trabajada y más que merecida del C.D. Íscar que se impuso por 1-0 al Atlético Portillo en un encuentro dominado de principio a fin por los de Juan Romo. Un triunfo de fe, insistencia y convencimiento que encontró premio en el minuto 87 con el tanto de Valentín.

Desde el pitido inicial el Íscar se hizo dueño absoluto del partido. El Portillo, replegado en su campo durante prácticamente los 90 minutos, planteó un encuentro de resistencia, cerrando espacios y acumulando hombres por detrás del balón. Los locales embotellaron a su rival, pero en la primera mitad costó transformar el dominio en ocasiones claras.
El choque estuvo marcado por las constantes interrupciones, faltas y numerosos saques de esquina a favor del Íscar, lo que impidió dar continuidad al juego. Mientras tanto, Arturo apenas tuvo que intervenir, convertido casi en un espectador más. Al descanso se llegó con 0-0, pero con la sensación clara de que el gol era cuestión de tiempo.
Tras el paso por vestuarios, los de Romo subieron aún más la intensidad. La presión fue asfixiante y el equipo volcó el juego por ambas bandas, con un Viti y un Sanguino brillantes, incansables en ataque y desequilibrantes en cada acción. La entrada de Carlos aportó más profundidad y verticalidad, aumentando todavía más el asedio sobre la portería visitante.
Las ocasiones comenzaron a sucederse: hasta tres balones sacados bajo palos por la defensa del Portillo, dos disparos al poste y múltiples intervenciones de mérito del guardameta visitante mantenían el empate de manera casi milagrosa.
Pero tanto va el cántaro a la fuente…
El premio llegó en el minuto 87, y como tantas veces en partidos cerrados, a balón parado.
Falta lateral al área que remata de cabeza Samu, el portero despeja; el rechace lo caza Sanguino, nuevo disparo y otra gran parada; y finalmente, atento al segundo rechace, Valentín conecta un tiro raso que desata la locura en San Miguel.
Un gol que hacía justicia a lo visto sobre el césped y que confirma el carácter competitivo de este equipo, capaz de creer hasta el final ante un rival que vendió cara su derrota.
Tres puntos de oro para un Íscar que dominó, insistió y nunca dejó de buscar la victoria.
